martes, 29 de enero de 2013

Invierno

La semana pasada llegó el invierno a Londres, pero por ahora parece que ya se ha ido (en parte). El fin de semana no paró de nevar, y aunque en un principio no cuajó, el domingo Londres amaneció con un manto blanco.
El sábado por la mañana, aprovechando que dejó de nevar, salimos a dar una vuelta por el barrio. Nos acercamos hasta el Broadway Market, en Hackney. Es un mercado de comida al aire libre que abre todos los sábados. Todo tenía muy buena pinta, pero no nos paramos a comer en ningún puesto porque habíamos invitado a unos amigos de Maite a comer a casa. Tomamos unas fajitas riquísimas, y después de estar un buen rato de charla en casa nos fuimos a un pub cerca de Old Street a tomar algo. Lo pasamos muy bien y nos reímos mucho. El domingo, aunque nevaba bastante y estaba todo nevado (o tal vez por eso mismo), decidimos echarnos a la calle a pasear un poco. Bajamos andando hasta el Támesis, cruzamos a la orilla sur, y fuimos bordeando el río hasta la Tate Modern. Allí hicimos una parada para entrar un poco en calor. Subimos a la cafetería de la última planta, que no tiene desperdicio. En mi opinión es uno de los sitios con mejores vistas de Londres. Una vez recuperados, emprendimos el camino de vuelta, cruzando el Puente del Milenio (o el 'Wobbly Bridge', como se le conoce aquí por lo inestable que era el día que lo inauguraron), pasando por St. Paul... pero todo esto a un ritmo bastante más vivo que a la ida, ya que el frío empezaba a pasarnos factura.

Delante de la Tate Modern

Durante la semana, en el trabajo, la única novedad es que he pedido cambiarme de equipo (al menos una temporada), porque tenía ganas de dejar un poco de lado tanta arquitectura paramétrica y programación. Después de casi un año trabajando en este equipo, me apetecía cambiar a uno más 'ingenieril' para poder hacer cosas más mundanas, que a la gran mayoría le parecen (o parecerían) bastante más aburridas que lo que estaba haciendo. En principio estaré una temporada a caballo entre los dos equipos, trabajando teóricamente 50%-50% para cada uno, aunque me temo que en la práctica estaré trabajando 100%-100% para cada equipo. O al menos eso ha pasado estos dos últimos días. El caso es que empiezo con ganas, pero a ver lo que me duran. Ya hay apuestas entre los de mi equipo, y el más optimista piensa que sólo aguantaré dos meses antes de querer volver. Ya veremos.
Este fin de semana, aprovechando el buen tiempo, salí con Richard (un amigo de la oficina -el optimista de los dos meses-) a dar una vuelta en bici. Llevábamos más de tres meses diciendo que teníamos que quedar para montar, y al fin lo conseguimos. Fuimos hasta Richmond, un parque situado al suroeste de Londres, y al que se llega después de atravesar la ciudad de punta a punta (sólo llegar hasta allí desde mi casa son unos 20km). De camino, bordeamos el Támesis, y tuve una sensación extraña al atravesar la zona del Big Ben en bicicleta: la mayoría de las veces que había estado por ahí antes había sido de turismo, y esta vez pasaba por allí como un ciudadano más, de camino a un buen día de bici (como cuando montaba en bici en Madrid y tenía que atravesar la Gran Vía para llegar hasta la Casa de Campo). Richmond es un parque muy grande (de hecho creo que debe de tener el mismo tamaño que la Casa de Campo), pero muy llano. Me hizo gracia, porque en un momento Richard me advirtió de que nos estábamos acercando a LA colina, y he de reconocer que la subida tiene mucha pendiente, pero creo que la longitud del repecho no llega ni a 500m. Me gustaría verle subiendo a Abantos. Dimos un par de vueltas (unos 10km por vuelta) y nos volvimos. Al final con la tontería recorrimos unos 60km en 2h30, que creo que no está mal para empezar. Llegué a casa bastante necesitado de glucosa, al borde del mareo, y eso que pensaba que al ser todo llano no me iba a costar demasiado.

Esto es a lo que llamo cruzarse Londres de punta a punta
Richmond está lleno de ciervos (ni se inmutan cuando te acercas a hacer una foto)

Por la tarde quedamos con Paula, María y Pepe (Michael se unió más tarde), a tomar unas pintas/vinos/sprites por Shoreditch. Estuvimos en un par de pubs, y nos retiramos antes de que les cerraran el metro (aquí el metro cierra sobre las 12, 12.30, y como te tengas que volver en autobús, ya puedes armarte de paciencia).
El domingo por la mañana salimos a comprar unas trufas de chocolate para Ed y Sofía (Ed es uno de mis compañeros de fatigas de AKT), porque nos habían invitado a cenar a su casa. Aprovechamos la excusa de las trufas, y el sol que se asomaba entre las nubes, para dar el paseito de rigor por Brick Lane y Spitalfields Market.
Sobre las siete de la tarde nos fuimos a casa de Ed y Sofía y allí estuvimos hasta las 11 más o menos. Nos prepararon una cena buena buena: fusión italo-sueca (él italiano, ella sueca). Para picar unas minitostas con salmón, tomate y mozzarela, queso, pimientos, pasta de anchoa... De primero melón con berenjenas a la parrilla, y de segundo una sopa sueca riquísima. Si preguntáis a Mai qué tal la cena, seguro que de lo primero que os habla es del postre: kladdkaka. Era un pastel de chocolate, también sueco, parecido a un brownie, y acompañado de helado de vainilla. Cenamos de lujo, y nos lo pasamos muy bien, porque son una pareja muy divertida que siempre tiene mil anécdotas e historias que contar.

miércoles, 16 de enero de 2013

Vacaciones

Acabo de ver que el mes de diciembre está totalmente blanco, y no por la nieve, sino por la falta de entradas en el blog. ¡Vaya vago estoy hecho!
El lunes pasado volvimos de vacaciones (ya ha pasado una semana, qué rápido pasa el tiempo), y para celebrarlo, el martes por la tarde estaba malo. He estado trabajando hasta el jueves (a medio gas), porque el viernes decidí quedarme en casa ya que me encontraba algo peor. El domingo, cuando parecía que ya estaba bien, fue Maite la que se levantó con fiebre, y hasta hoy. Así que una primera semana para enmarcar.
Las vacaciones han ido muy bien, siempre sientan bien dos semanas de vacaciones, de no pensar en nada, y de dejarse cuidar. Mai estuvo la mayor parte del tiempo en San Francisco, y yo en el Escorial montando en bici y poco más. Pasé un par de días por Madrid para ver a algunos amigos del colegio y de la uni, pero tampoco quería forzar. Viviendo en Londres, el último sitio en el que me apetece estar en vacaciones es en otra gran ciudad, llena de gente, de coches, de jaleo...



De lo que hicimos en diciembre poco me acuerdo. Tuve la fiesta de AKT, que estuvo bastante mejor de lo que esperaba, tuve que hacer dos amigos invisibles también en AKT (soy poco de amigos invisibles, pero he de reconocer que en el fondo me lo pasé bien preparándolos).

Amigo invisible 1: torre de galletas con la forma de la torre en la que está trabajando el susodicho 
Amigo invisible 2: frikitaza, sólo los duchos en Grasshopper apreciarían el regalo (me imagino que más de uno(s cuantos) ni siquiera sabe(n) lo que es Grasshopper... no os perdéis nada, seguro que tenéis una vida más tranquila :))


Un fin de semana alquilamos una bicicleta para Mai y salimos el sábado y el domingo a hacer dos excursioncillas por aquí cerca: el sábado bordeamos el canal que va desde Limehouse hasta Angel. A medio camino nos desviamos al Victoria Park, un parque situado al este, no muy lejos de nuestra casa. Amplio, muy plano, mucho césped, vamos, muy inglés. La excursión merece mucho la pena, porque se ve Londres desde el canal. Y aunque hay zonas más deshabitadas y más dejadas, hay otras zonas muy cuidadas, con cafeterías muy apetecibles, y si encima hace buen tiempo es una pasada. El domingo nos acercamos a la Villa Olímpica, y a pesar de estar cerrada al público se puede rodear y se ven bastante bien las instalaciones. Fueron dos excursiones tranquilitas, que tampoco quiero hacer que Maite odie la bici antes de empezar.

Menuda pro...
La Villa Olímpica

lunes, 26 de noviembre de 2012

Edinburgh

El fin de semana pasado, estuvieron Jaime (un amigo de la uni que ahora vive en Suiza) y su novia por aquí. Estuvieron alojados en casa de Pepe y Paula, pero nosotros fuimos quedando con ellos a lo largo del finde. El sábado estuvimos en un par de pubs con ellos y con algunos amigos más; primero por la zona de St. Paul y después por la zona de Angel. El día siguiente, Mai y yo fuimos a pasear por Columbia Road esperando que nos llamasen para quedar por allí, pero en vista de que salieron bastante la noche anterior, y se despertaron tarde, nosotros nos fuimos a pasar la mañana a Regent´s Park aprovechando el día de sol. Nos unimos a ellos a tiempo para volver a pasear por Columbia Road (creo que era mi cuarto fin de semana consecutivo pasando por allí), y ya por la zona de Spitalfields nos metimos en un pub a saciar su sed de pintas. Nosotros nos retiramos temprano para poder empezar la semana descansados.
Y este fin de semana, aprovechando que aún no ha llegado el invierno (aunque casi), y que teníamos un fin de semana sin visitas, nos hemos escapado a Edimburgo. Salimos el sábado muy temprano, y después de un viaje de 4h30 en tren, llegamos a la capital de Escocia. El viaje se hace un poco largo (sobre todo a la vuelta) pero al menos se puede ir disfrutando del paisaje. Al llegar, fuimos a dejar la mochila en el bed&breakfast, comimos un sandwich rápido, y nos pusimos a patear la ciudad. El sábado tuvimos suerte con el tiempo, porque aunque no era muy soleado, al menos no llovió. Empezamos paseando por Princes Street, para luego cruzar al lado sur (el centro de Edimburgo está partido en dos por la estación, las vías del tren, y el castillo) y dirigirnos hacia Holyrood Park (es el parque donde está el mítico acantilado de Edimburgo). Allí subimos un poco por un camino bastante escarpado paralelo al acantilado, desde donde se podía ver una buena panorámica de Edimburgo. El camino continuaba hasta la cima pero teniendo dos días para ver la ciudad no queríamos entretenernos demasiado. 

Las vistas desde Holyrood Park

Al bajar de allí nos acercamos al Parlamento Escocés: es un edificio del arquitecto Enric Miralles. Lo visitamos por fuera y por dentro y seguimos nuestra ruta. 

En el hemiciclo (aunque casi no se vea)

Recorrimos la Royal Mile de principio a fin, parándonos en algunos de los típicos "closes" (son pasajes peatonales que conectan la Royal Mile con las calles laterales). Cuando llegamos al castillo, viendo el precio de la entrada, decidimos que desde fuera era muy bonito. Desde allí, bajando de nuevo por la Royal Mile, nos dirigimos hacia el Museo Nacional de Escocia. Nos lo había recomendado un amigo de Mai que trabaja allí, porque tiene muy buenas vistas. Entramos y fuimos directamente hacia la azotea, para ver Edimburgo antes de la puesta de sol (que en estas fechas es sobre las 16.00). Pillamos el cielo en esos momentos que está rojizo por la posición tan baja del sol, y después de alguna foto, nos fuimos al bar del museo a que Mai recuperara la temperatura corporal.

Las vistas desde el Museo Nacional de Escocia
Vista del interior

No nos dio tiempo a ver nada más del museo, porque lo cerraban a las 17.00, pero tenía muy buena pinta. Cuando nos echaron del bar, nos encaminamos hacia Princes Street de nuevo, porque queríamos pasear un poco por la zona oeste, que en teoría es una zona muy animada, pero como estaba todo de obras (estaban poniendo vías para el tranvía), la zona estaba bastante muerta. Terminamos el día cenando en un restaurante italiano de la zona comercial.
El domingo amaneció lluvioso, pero como teníamos asumido que iba a llover (ya los vimos en las predicciones la noche anterior), cogimos el paraguas y nos fuimos a pasear. Nos acercamos hasta el río que atraviesa los Dean Gardens y llegamos hasta la Galería Nacional Escocesa de Arte Moderno. 

Cruzando el río
Los lavabos del museo de arte moderno

Aprovechamos para secarnos y calentarnos un poco mientras veíamos algunos cuadros. Una vez listos para seguir, fuimos de vuelta al centro, donde comimos algo antes de entrar en la Galería Nacional Escocesa. Al salir paseamos un poco por los jardines de Princes Street, y entramos en alguna tienda típica para turistas. Cogimos el tren de vuelta a las 16.30 de la tarde. La vuelta fue bastante pesada, y encima de pasar bastante frío llegamos con retraso a Londres. Aún así el viaje mereció la pena.

Los jardines de Princes Street


PD: ¡muchísimas felicidades Magionnette! Espero que estés pasando un buen día de cumple y lo celebres con una buena bollada el viernes. Te mando un beso muy fuerte desde Londres, y que sepas que me da mucha pena no poder estar allí para poder celebrarlo con vosotros.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cumpleaños

El fin de semana pasado fue mi cumpleaños. Y para celebrarlo vinieron mis padres, mi hermano y su novia, y mi hermana. El viernes me cogí el día libre en el trabajo para poder estar con ellos. Empezamos el paseo por Londres relativamente pronto por la mañana. Alquilamos siete bicis Barclays y nos dirigimos hacia el centro. 

El pelotón camino del centro

Lo del alquiler de bicis Barclays es un invento, pero encontrar una parada donde haya espacio para coger/dejar siete bicis es un desafío. Salimos desde nuestro barrio y cuando llegamos a la zona de Temple nos pusimos a buscar sitio para dejar las bicis. Suerte que tenemos una super-aplicación en el móvil que dice en tiempo real el número de bicis que hay en cada parada, porque gracias a ella pudimos encontrar un rincón perdido cerca del río dónde había espacio para todos. ¡Hasta nos sobraron cinco minutos! Dejamos las bicis (y las emociones) y paseamos un poco por la orilla norte del Támesis, hasta llegar al puente de Hungerford (me acabo de enterar de que se llama así mirándolo en Google Maps, el caso es que es el puente que conecta Embankment con Waterloo). 

Cruzando el Támesis

Cruzamos por ahí, y como buenos turistas nos dirigimos al London Eye. Yo hacía unos 8-10 años que no me subía, y quitando el precio, que es  exagerado, las vistas merecen la pena. No hacía un día muy soleado, pero al menos no era un día de esos grises con las nubes bajas.


La familia
¡Qué guapos!
Elena y Maite debatiendo (seguro que hablaban de Murakami y los gatos que hablan)

Después de hacer un poco el payaso para la foto, cogimos otra vez las bicis rumbo al Borough Market. Allí dimos un buen paseo mientras decidíamos que íbamos a comer. Con tanta oferta es difícil decidirse, pero al final la mayoría optamos por un trozo de pizza, aunque algunos más originales comieron raclette y un sandwich con muy buena pinta. Al terminar, ante tanta oferta de postres, sucumbimos a unos trozos de brownie macizos como ladrillos y a alguna que otra cookie. 

Con el postre... algunos ni se molestan en posar para la foto :P

Para bajar tan copiosa comida, terminamos de ver los puestos del mercado y nos acercamos a la Tate Modern. Allí subimos al bar, que tiene unas vistas espectaculares del río y de St Paul. A partir de allí nos separamos: los que estábamos más cansados nos volvimos de vuelta a casa a descansar un rato, y otros se fueron de tiendas por el centro (¡pobre Dani!). Después de descansar un rato, mi padre y yo habíamos quedado con mi madre en su hotel para ir a dejar las maletas. Fuimos allí a dejar las cosas, pero tuvimos que esperar bastante a que apareciese mi madre. Yo no podía entender porque tuvimos que esperarla tanto tiempo a que llegase al hotel, pero no tardé mucho en descubrirlo. Dejamos las maletas en el hotel y subimos andando hasta casa. Esto es lo que me encontré al abrir la puerta: 

Será por torteles...
Todos con cara de "a ver si hacen ya la foto y podemos atacar los mini-croissants"

¡Me habían preparado una bollada sorpresa! Lo mejor de todo es que no me lo esperaba, ni siquiera sospechaba nada de nada. Además habían invitado a Pepe y a Paula, que ya son como de la familia. Cenamos de lujo, y terminamos con los torteles que se nos salían por las orejas. Como no estaba el primo Fede, sobró alguno (cosa que en Madrid rara vez pasaba). Después de un ratillo de charleta y unos cuantos regalitos :) mis padres, mi hermana y su novio se fueron, y Pepe y Paula se quedaron a tomar unas cervezas.
El sábado fuimos a por uno de los regalos: una bici de carretera superchula. Me/nos costó un montón elegirla, pero al final nos llevamos la mejor :).

Recogiendo la bici :)

Ese día paseamos un poco por la City (nos acercamos a ver el edificio de Fóster y el Lloyd's), y por la tarde algunos se fueron de compras. 

Contemplando el Lloyd's
La cocina hasta arriba

Cenamos en un vietnamita que tenemos muy cerca de casa y nos acostamos pronto para poder 'madrugar' la mañana siguiente.
Teníamos que madrugar porque Dani y Elena volvían a Bélgica a las 13h00, y no queríamos que se fueran sin ver Columbia Road, el Box Park, Brick Lane y Spitalfields. Nos dio tiempo a ver todo aunque llegaron al tren por los pelos. Mai y yo nos tomamos la tarde libre mientras mis padres se pateaban Londres de punta a punta (son incombustibles...). Cenamos todos en casa tranquilitos y se marcharon el lunes de madrugada. 
Fue un fin de semana de cumpleaños guay, porque a pesar de tener tan lejos a la familia, este tipo de cosas hacen que la sienta muy cercana. ¡Muchas gracias a todos! :D

jueves, 8 de noviembre de 2012

Visitas

Este mes va a ser, o más bien, está siendo, el mes de las visitas. El miércoles de la semana pasada vino a buscarme a la salida del trabajo mi primo Miguel, que estaba pasando unos días por Londres. Le invitamos a cenar a casa y nos pusimos un poco al día porque como ahora él vive en Viena y yo aquí, no nos vemos demasiado.
El día siguiente llegaron Cris y Fabio, unos amigos de Maite, a pasar unos días con nosotros. Ese mismo jueves yo tuve 'team drinks' con mi equipo de AKT II: una vez cada tres meses la empresa paga una cena y unas copas a cada equipo. Me imagino que será para fomentar el compañerismo. Generalmente la mayoría de los equipos se gastan todo el presupuesto en pintas y copas. En nuestro caso, empezamos con una pinta en un pub, pero al terminarla nos fuimos a cenar a un chino. Después del chino, nos fuimos a otro pub, y en vez de pedir más pintas (lo que haría cualquier otro equipo), nos pedimos una gofres. La noche estuvo muy bien, y además casi no hablamos de trabajo. Nos reímos mucho, y no acabamos demasiado tarde, porque al día siguiente tocaba currar. El viernes por la tarde, Mai y yo habíamos quedado para tomar algo con unos amigos de mi tío Javier. Quedamos en un bar de cócteles, pero acabamos pidiendo un par de vinos, una cerveza y una coca-cola (creo que a estas alturas no hace falta decir quien fue el de la coca-cola). De ahí nos fuimos a cenar al Busaba. Es un restaurante tailandés que hay por nuestro barrio, que nos habían recomendado varias personas. Tuvimos que esperar un buen rato para entrar porque había bastante cola. Para colmo era el primer día que hacía frío en Londres, así que pasamos bastante frío durante la espera. Al menos mereció la pena. Cenamos muy bien los cuatro, muy rico todo, aunque con tanto ruido era difícil mantener una conversación en condiciones (y encima en inglés...).
El sábado, mientras yo jugaba al baloncesto, Maite y sus amigos estuvieron de paseo por Londres. Cenamos en casa y ellos se fueron a tomar algo a un pub de por aquí. El domingo les llevamos al mercadillo de flores, a Brick Lane, y al mercado de Spitalfields (visitas obligadas). Después de comer una superhamburguesa en el Box Park, ellos siguieron de turismo (se fueron a Hyde Park) y nosotros nos volvimos a casa.

De camino a la hamburguesería
Esperando a que lleguen las hamburguesas
Una imagen vale más que mil palabras, aunque en este caso, sería mejor un mordisco

El lunes por la mañana se fueron de vuelta a Ibiza, y el martes por la noche aterrizaba mi prima Cris. Cris se quedaba hasta el lunes siguiente, pero el fin de semana lo pasó con una amiga en el pueblo donde vive. La verdad es que yo solo la veía al volver del trabajo, y generalmente ya estaba en pijama. Quién la ha visto y quien la ve... Aunque no me extraña: por la mañana se pateaba Londres ella sola, y por la tarde Maite la acompañaba para enseñarle cosas menos turísticas, quitando el Borough market, donde el jueves compraron tres trozos de brownie grandes como ladrillos. Nos los tomamos después de cenar y casi no nos podíamos mover.

Menudo tamaño de brownie (acompañado de helado de vainilla, ¡por supuesto!)

El fin de semana fue más tranquilo, estuvimos en plan más casero aprovechando que Cris estaba con su amiga. Eso sí, el sábado por la tarde salimos a pasear por Covent Garden, y de paso aprovechamos para quedar con Igor y Jordi, dos amigos que hicimos cuando estuvimos de erasmus en Estocolmo, que estaban pasando el finde aquí. El domingo, aprovechando la lluvia, yo me quedé en casa vagueando bastante, y Mai, bastante menos casera que yo, fue al gimansio y a dar un paseo por Brick Lane. 
Esta semana de curro ha sido bastante tranquila, además ahora estoy con un proyecto interesante, lo cual ayuda. Encima mañana me he cogido el día libre, porque esta noche vienen mi hermano y su novia, y mañana mis padres y mi hermana a pasar el fin de semana con nosotros.

domingo, 21 de octubre de 2012

Celebraciones

Ya hace casi un mes que no escribo. Cada vez que pasa tanto tiempo y tengo que recapitular las cosas que he hecho pienso que la próxima vez no dejaré pasar tantas semanas, pero al final siempre termino igual. En fin, empezaré desde donde lo dejé, el comienzo del otoño.
El sábado 29 de septiembre, Mai y yo volamos a Madrid, porque mi hermano celebraba sus 30 años. Al llegar a Madrid nos fuimos directamente al Escorial. Ahí esperaba Dani, nuestra reducida familia (creo que fuimos 45) y dos megapaellas. A Maite y a mí ya nos cuesta cocinar para cuatro y ahí estaba mi hermano haciendo comida para casi medio centenar de personas. La paella estaba muy buena, creo que al final solo quedó una ración, y por si eso era poco, hubo unas cuantas tartas de postre. Por la tarde algunos se fueron a dar un paseo, y otros aprovechamos para vegetar. El resto del fin de semana nos quedamos allí, y el domingo Mai y yo salimos a dar una vuelta en bici, a comprobar qué tal se le daban a Maite las empinadas cuestas del Escorial. Terminó la excursión muy dignamente, así que la próxima vez que vayamos habrá que endurecer un poco el paseo.

Una de las dos super-paellas
Eso es todo lo que quedó
Por si no había suficiente con las paellas...
Foto de familia
Mientras mi hermano abría regalos (algunas caras no tienen desperdicio)
De paseo otoñal

Volvimos a Londres el lunes por la mañana, y menuda paliza. Nos levantamos sobre las 4.30 de la mañana de Madrid (3.30 en Londres) y a las 9.30 ya estaba sentado en mi mesa trabajando (o más bien intentando no quedarme dormido mientras hacía que trabajaba). Ese día se me hizo bastante duro, y encima para rematar, mi jefe había organizado para después del trabajo una reunión megafriki para hablar de Grasshopper (un complemento para Rhino, un programa de dibujo 3D). Creo que nunca me había sentido tan fuera de lugar. La reunión terminó a las 20.00, pero luego decidieron que se iban a un pub a seguir hablando del tema. Yo tuve suficiente con la reunión, así que me retiré disimuladamente. El resto de la semana fue un poco agotadora porque me costó coger el ritmo después del madrugón del lunes. 
El sábado del finde siguiente, después del partido de baloncesto, nos alquilamos unas bicis y nos fuimos al sur del río, a pasear por la zona de la Tate Modern, el puente de Foster, el London Eye. Al final alargamos un poco más el paseo, y cruzamos el río para llegar hasta Trafalgar Square. Era la primera vez que pasaba por allí desde que llegué a Londres. Estaba hasta arriba de gente porque habían montado un escenario y unos cuantos puestos de comida, todo japonés. Seguimos el paseo por Covent Garden y desde allí ya nos fuimos a buscar unas bicis para volver a casa. Maite se fue de madrugada a Barcelona, porque venía su madre de San Francisco a pasar unos días con su familia. Yo tuve una semana corta: el jueves por la mañana volé también a Barcelona, porque por la tarde teníamos boda; se casaban Andrea y Joan, unos amigos que hicimos de erasmus en Suecia. La boda estuvo muy bien, muy original, y lo pasamos muy bien, a pesar de ser aquellos amigos del erasmus de la novia a los que nadie conoce.

Con la novia (he intentado corregir los ojos blancos, pero la foto quedaba aún más diabólica)

Al día siguiente yo cogí el AVE a Madrid, porque mi madre celebraba su cumpleaños ese fin de semana. Al llegar tuve fiesta en casa de mi abuela, que celebraba su santo, de ahí me fui a Bilbao (a la glorieta) porque había quedado con algunos amigos del colegio para tomar algo (ya era la tercera vez que iba a Madrid desde que me mudé a Londres y todavía no había quedado con ellos, así que pensé que ya iba siendo hora). Al final con la tontería salimos hasta bastante tarde (y eso que yo me retiré el primero, como siempre).
El sábado por la mañana salí a montar en bici con mi hermano y Stefan (un chico alemán que está viviendo este año en casa de mis padres), y por la tarde me dediqué a vegetar, eso que tanto me gusta hacer en el Escorial. El domingo por la mañana, volvimos a salir en bici, aunque la excursión fue bastante más larga que la del día anterior. Vinieron Javi, Jorge, David y mi hermano, y esta vez, a pesar de que lo intentó jugando sucio (qué se podía esperar de él... :p), David no consiguió dejarme tirado en la última subida como hizo aquella vez en verano. De algo tenía que servir ir al gimnasio por las mañanas. Al llegar a casa nos esperaba una "fondue" que había organizado mi madre para celebrar su cumpleaños. Esta vez 'solo' nos juntamos 35. Una vez más nos pusimos las botas, y acabamos con todo, postres incluidos.

Los hermanos reposando la fondue

Volví a Londres el lunes por la mañana una vez más. Es una tortura de viaje, pero esta vez para colmo, el tren desde el aeropuerto no funcionaba, y después de esperar media hora ahí parado, tuve que coger el bus. Al final llegué a trabajar a las 11.30. Los dos primeros días de la semana han sido una vez más agotadores, y encima he estado haciendo cosas no demasiado interesantes, pero el final de la semana ha sido bastante mejor.
Y por fin llego al día de ayer (¡lo que cuesta acordarse y resumir un mes!). Estuvimos casi todo el día en casa preparando cosas (quitando el partido de baloncesto, momento que Mai aprovechó para ir al gimnasio), porque habíamos invitado a cenar a Paula, María, Michael y Jose Luis (o mejor dicho Pepe, que si no me dice que le parece demasiado formal, aunque el resto del mundo le llame Jose Luis). Por la tarde salimos a comprar un par de cosillas y a ver si encontrábamos algún mantel para la mesa del salón pero no hubo suerte. Llegaron a las 20.00, y entre cena, postres, Gin&Tonics, y juegos (pictionnary, y películas... ¡qué risas!) terminamos sobre las 3 de la mañana. Cenamos muy bien (Maite es una artista) y lo pasamos aún mejor. Y hoy, a pesar del día que hace saldremos a dar un paseo por la tarde para estirar un poco las piernas que mañana vuelve a ser lunes...

A pesar de que había bastante comida, al final no sobró casi nada

domingo, 23 de septiembre de 2012

Adiós al verano

Ayer, 22 de septiembre comenzó oficialmente el otoño, y esta mañana ha vuelto la lluvia. El último mes y medio ha hecho muy buen tiempo, y hemos procurado aprovecharlo al máximo, porque sabíamos que algún día se acabaría. Por eso está tan abandonado el blog últimamente. Por eso, y porque a veces soy un poco vago para escribir. Y cuanto más tardo en escribir, más me cuesta empezar porque hay muchas cosas por contar.
Empezamos el mes con una cena en casa de Paula y Jose Luis. Estuvimos nosotros cuatro y Joaquín, un ex-compañero de Jose Luis que trabaja en Foster. La cena la preparó Paula, que se ha vuelto una experta cocinera: preparó un montón de cosas de picar, y de cena, ensalada de cuscús y cordero al horno. Hasta el pan era casero. Cenamos muy muy bien.

Cenando en casa de Paula y Jose Luis

El fin de semana siguiente, aprovechando que hacía un solazo increible, Álvaro (un compañero de AKT) y sus compis de piso organizaron una barbacoa en su casa. Tuvo mucho éxito porque fue un montón de gente. Estuvimos unas cuantas horas ahí, y como había mucha gente inglesa, Maite aprovechó para irse acostumbrando al acento británico, que realmente no es nada fácil de entender al principio (bueno, incluso después de unos cuantos meses hay veces que oyes a gente hablar y piensas que eso que hablan no es inglés).
A mediados de la semana siguiente invitamos a Paula y Jose Luis a cenar a casa, para que vieran nuestro nuevo hogar. Maite preparó de primero unos hojaldres rellenos, humus y guacamole, y de segundo un salmón con patatas y cebolla muy rico. No era cordero al horno, pero es que Paula juega en otra liga.
Ese fin de semana vinieron mis padres de visita. Llegaron el viernes por la noche, y según llegaron nos fuimos a cenar a Pizza East, una pizzería muy de moda en Shoreditch. El sitio es muy chulo, y la comida muy buena, pero había muchísimo ruido. Entre que el local está poco aislado, y que tenían la música muy alta, casi teníamos que chillar para mantener una conversación. Al día siguiente, en vista de que queríamos hacer un poco de turismo, nos alquilamos las Barclays Bikes. Son unas bicis que están por toda la ciudad, y que el alquiler te cuesta un euro al día, siempre y cuando tus trayectos entre estación y estación no sean de más de media hora. Creo que ese día cogimos las bicis siete veces. Mi madre estaba encantada de poder ver tanto, casi sin cansarse. Al final del día acumulamos unos 20km de recorrido por Londres. Estuvimos por Oxford Street, el Soho, Shaftesbury Avenue, Piccadilly Circus, en la tienda Fortnum&Mason, les llevé de visita a Selfridges a ver la instalación de Louis Vuitton, en Regent´s Park... vamos, un tour muy completo, y al ir en bici, mucho menos cansado. Otra de las ventajas es que yendo en bici es difícil entrar a ver tiendas. Por eso, cuando mi padre y yo ya no podíamos más, y nos fuimos rodando a casa, las dos Maites se fueron de compras, a ver si encontraban algunas cosillas que nos faltaban en el piso. 

En el Soho después de dejar las Barclays Bikes

El domingo nos quedamos por el barrio, paseamos por el mercado de flores, por Brick Lane... Comimos en casa, y por la tarde mis padres se pusieron a llenarnos la nevera un poco más. Digo un poco más, porque llegaron con una maleta entera llena de comida, y el viernes ya dejaron el congelador lleno. Se fueron el lunes, después de venir a comer cerca de mi trabajo para despedirse. Creo que mi madre tiene ganas de volver pronto para coger las bicis otra vez.

Cena en casa con mis padres

Así quedó el congelador después de la visita de mis padres (la nevera estaba igual o más llena)

Y este fin de semana tampoco hemos parado mucho, porque el jueves llegó Teresa de visita. Teresa es una amiga de la uni, que lleva dos años viviendo en Australia. Como se aloja en casa de Paula y Jose Luis, el mismo jueves organizaron una cena allí, en la que una vez más Paula nos sorprendió con sus dotes culinarias.
El viernes después de trabajar quedamos todos en un pub en Shoreditch que estaba a dos minutos de casa; lo bueno de vivir en la zona "trendy" de Londres, es que muchas veces la gente organiza planes por nuestro barrio, y a mi con lo que me cuesta salir de marcha ("marcha"), me facilita las cosas. Maite y yo nos fuimos bastante pronto, porque el sábado queríamos madrugar: este fin de semana ha sido el Open House London, que es cuando abren muchos edificios emblemáticos al público. Queríamos ver el 'Lloyd´s building' que nos habían comentado que merecía mucho la pena. El problema es que esta ciudad es muy grande y hay mucha gente que también lo quería ver. Por eso madrugamos. Abrían a las 10, y cuando llegamos nosotros, a las 9.30, había una cola bastante considerable. Por suerte abrieron un poco antes y a las 10 ya estábamos dentro. Efectivamente mereció la pena madrugar. Es un edificio impresionante, en el que todas las instalaciones van por fuera (como en el Centre Pompidou de París, de hecho, es del mismo arquitecto, Richard Rogers), y en el interior hay un vacío central sobrecogedor. Las vistas desde arriba son alucinantes. Al salir de ese edificio nos fuimos a ver otro que nos habían recomendado, el 'Angel Building', diseñado por el estudio en el que trabaja Jose Luis, y calculado por mi estudio. Cuando estábamos pensando cual sería el siguiente edificio a visitar, Fernando (compañero de Paula en ALA) nos escribió diciendo que organizaba una barbacoa en su casa. Así que decidimos que ya habíamos visto suficiente arquitectura y nos fuimos a su casa. Llegamos sobre las 15.00. Nos reunimos unos cuantos, y pasamos allí toda la tarde. Nos lo pasamos muy bien. Una vez más nos retiramos relativamente pronto porque el domingo queríamos madrugar para ver otro edificio, pero esta vez no conseguimos levantarnos, o más bien ni lo intentamos. Nos levantamos y desayunamos tranquilamente, y luego nos acercamos a ver si había suerte. Con el día que hacía (lluvioso y frío), pensábamos que nadie querría ponerse a hacer cola en la calle para ver un edificio. Qué equivocados estábamos: llegamos, y la cola que había daba la vuelta a dos manzanas. Obviamente no nos quedamos, ya iremos otro año que no nos dé pereza madrugar. La tarde la hemos pasado en casa porque no ha dejado de llover. En fin, leyendo lo que acabo de escribir, parece que lo único que hacemos es comer, y que debemos estar poniéndonos como focas, pero con las sesiones de gimnasio que nos pegamos durante la semana, me temo que no engordaremos ni un gramo. Intentamos ir cuatro o cinco días por semana, y ya estamos en bastante buena forma: el otro día en cuarenta minutos de piscina me dio tiempo a hacer 80 largos a crol sin parar. Maite no se queda corta, porque en el mismo tiempo hizo 60. Y el fin de semana que viene nos vamos a Madrid, que mi hermano cumple 30, ¡¡30!! Esperemos que el huracán Nadine pase de largo y podamos disfrutar de un finde de sol y piscina.

En el interior del Lloyd's building (la calidad de la foto deja bastante que desear, pero con el móvil es a lo máximo que puedo aspirar...)

Vistas desde un ascensor del Lloyd's buidling en un 'típico' día de sol londinense